La alimentación es un tema que no puede faltar en el ámbito de la salud y la estética. Cuando acabé los estudios de dietética y nutrición, me di cuenta de que tenía menos idea y que estaba más confusa que cuando empecé. Quería comenzar a pasar consulta, pero no sabía por dónde empezar, por lo que estuve un par de años sin ejercer. Al final, poco a poco, empecé a pasar unas pocas consultas, las cuales se resumían a la prescripción de ciertas pautas básicas que cualquier nutricionista, e incluso profesional de la salud, podría dar. La respuesta era buena, ya que si pautas un orden en la alimentación, los pacientes se organizan, dedican un tiempo a la alimentación y en consecuencia, dejan de comer según los deseos momentáneos y superan el modo de comer automático.

En definitiva, si acuden a un centro con un objetivo concreto, con ganas de modificar sus hábitos y además pagan, el resultado es más que aceptable.

Pero al mismo tiempo que empezaba a dar mis primero pasos como profesional de la nutrición y pasaba mis primeras consultas, me iba llegando información acerca de otras formas de trabajar la nutrición que no se correspondían exactamente con las que me enseñaron en la universidad. La macrobiótica, el crudismo, el testeo kinesológico, las respuestas pendulares, los grupos sanguíneos, el vegetarianismo, la alimentación ortomolecular, las dietas depurativas, los ayunos, el uso de la acupuntura… Algunas de las personas que llevaban a cabo esos métodos, a primera vista, me parecían profesionales mediocres, pero otros muchos me generaban curiosidad, ya que poseían títulos universitarios, una trayectoria profesional y una formación bastante más amplia que la mía, y por supuesto, muy buenos resultados. Entonces me preguntaba ¿dónde se quedan las pautas que dicta la OMS y que se basan en los principios de la dieta mediterránea?

Como estas dietas alternativas despertaban tanta curiosidad en mí, decidí comenzar a probar algunas de ellas, y la verdad, me han sorprendido gratamente. 

Hoy en día, me mantengo con una dieta que, sinceramente, no sabría cómo denominarla.  Para que os hagáis una idea, se tiene en cuenta la química y los micronutrientes de los alimentos, la limpieza de los filtros del organismo, la alcalinidad y las pautas que se han ido dando durante años aquí, pero también en otras culturas. Para comenzar con esta dieta, decidí ponerme en manos de una nutricionista-psicóloga de confianza y de la que tenía muy buenas referencias, ya que había tenido muy buenos resultados incluso con personas con problemas de salud. A día de hoy, sinceramente, me encuentro genial, con más energía, de mejor humor y más vitalidad. Incluso, cualquier alteración de salud que me ha ido surgiendo, la he podido mejorar de forma inmediata siguiendo tan solo pautas alimentarias.

Cabe destacar, que considero que mi alimentación previa, así como mi salud, eran buenas.

En la actualidad, a la hora de dar pautas o hacer recomendaciones sigo teniendo en cuenta, por un lado, todo lo aprendido en la universidad, pero por otro lado, añado lo que el propio cuerpo me dice y me ha ido enseñando día a día. 

Los avances científicos en el campo de la alimentación son realmente recientes. Por ejemplo, hace 50 años, ni siquiera se relacionaba la alimentación con la salud y la enfermedad. Desde que el cuerpo humano existe, éste nos está ofreciendo información. Espero, sinceramente, que en los próximos años la ciencia avance lo suficiente para poder contrastar y verificar los resultados positivos que todos estos campos “no tradicionales” relacionados con la alimentación nos dan. Porque aunque hoy en día, en muchos de los casos, todavía no se pueda demostrar científicamente sus beneficios, existen, han existido y existirán para ayudarnos a avanzar y darle al organismo lo que realmente necesita.

En la actualidad, mi consulta se centra en la combinación de tratamientos basados en estudios científicos recientes, así como en diferentes pautas que he ido recogiendo en formaciones, cursos y a través de experiencias personales. Sin embargo, mis tratamientos/dietas/? se encuentran en un continuo proceso de adaptación y cambio, ya que seguimos y seguiremos aprendiendo y a su vez, paralelamente, la ciencia irá avanzando.

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