Siempre me ha gustado sentirme bien conmigo misma y estar bonita. Por eso, y porque me apasiona todo lo relacionado con la salud  y la estética me he ido formando en este ámbito. Comencé los estudios de enfermería para poder analizar en profundidad el cuerpo humano, aunque sinceramente, la carrera no me apasionó, ya que ésta se enfoca, principalmente, hacia el sector hospitalario y sigue unos protocolos muy definidos.

Por otro lado, he tenido la suerte de que mi madre regentara un centro de estética. En verdad nunca había manifestado la intención de trabajar en el ámbito de la estética, ya que siempre había fantaseado con la idea de viajar a Inglaterra para ejercer como enfermera. Sin embargo, por “casualidades” de la vida, empecé a trabajar en el negocio familiar, con la intención de estar un corto periodo de tiempo. Finalmente, esta etapa se alargó, y hoy en día, ya llevo más de diez años al frente de este negocio. 

Cuando apenas habían pasado un par de años desde que comencé a trabajar en este centro de estética, me obcequé con la idea de estudiar dietética y nutrición. Desde jovencita había tenido la oportunidad de leer en diferentes libros y revistas lo “bueno” o “malo” que era comer este o aquel alimento… Pero tenía demasiada información, y toda desordenada en mi cabeza. Por ello, con la intención de aclarar cuál sería la verdadera alimentación saludable, decidí embarcarme en la aventura de estudiar esta segunda carrera.

La verdad, estuvo bien. Los estudios se basan, principalmente, en la dieta mediterránea y en los dictámenes de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, al igual que con los estudios de enfermería, algo no acababa de convencerme, pero no estaba segura de qué podría ser. Definitivamente, ni en la carrera de enfermería, ni en la de nutrición encontré mi lugar.

Ahora que ha pasado el tiempo y hecho la vista atrás, me doy cuenta de la inconsciencia con las que fui tomando las decisiones en el pasado, sin embargo, todas ellas fueron necesarias para llegar a donde hoy estoy. 

Pero no siempre he sido capaz de ver las cosas con tanta claridad, ya que hubo momentos en los que me encontré un poco perdida. Estudié una cosa, ejercía otra, más tarde comencé a estudiar algo diferente… y paralelamente, hacía diferentes cursos relacionados con la salud y la estética, pero desde un  enfoque  totalmente diferente al asimilado en la universidad. Además, al mismo tiempo, trabajaba en el ámbito hospitalario y en el de la belleza. Tenía la sensación de abarcar mucho y no estar centrada en nada.

Ahora que ha pasado el tiempo y observo el pasado con más calma y más lejanía, me doy cuenta de que de una forma no consciente fui dando pasos para poder llegar al punto donde hoy en día me encuentro. Ahora sé y siento que la fusión de todo lo aprendido a lo largo de este enriquecedor recorrido se concentra en el lugar donde ahora estoy, donde tengo que estar, el lugar que debo ofreceros a vosotr@s. En definitiva, se trata de la unión del conocimiento del cuerpo humano, de la nutrición y de las terapias complementarias aplicadas al bienestar y a la estética.  Esto hace que trabajemos la estética de una forma global y basándonos en resultados objetivos; sin olvidar que para transmitir la verdadera belleza es imprescindible sentir bienestar, equilibrio y armonía interior.

 Hoy día, me encontráis  junto a mi estupendo equipo en Centro Karmele deseando de compartir con vosotr@s nuestros servicios con toda nuestra pasión.

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