Los problemas de descolgamiento y flacidez de la piel tenían hasta hace no mucho tiempo una única solución: la cirugía.

El lifting quirúrgico era la alternativa para aquellas personas que querían recuperar una piel firme y tersa. Pero ahora existe otra opción, menos invasiva y con menos contraindicaciones que una operación: los hilos tensores.

Si te interesa recuperar un aspecto más joven, gracias a una piel más firme, sigue leyendo porque este artículo te interesa.

¿Qué son los hilos tensores?

Este procedimiento estético consiste en la inserción de unas suturas provisionales bajo la piel que producirán un estiramiento de la misma. Este será sutil pero visible.

No se elimina la piel descolgada sobrante sino que se utilizan unas suturas internas que la elevan. Gracias a esto, el efecto que se nota es el de una piel más firme, sin la flacidez previa.

Al mismo tiempo, otra de las ventajas de este procedimiento es que estimula el propio proceso de cicatrización del cuerpo. El organismo va a producir colágeno alrededor de los hilos insertados, en un intento del cuerpo de curar la cicatriz creada.

Este colágeno contribuye a que la piel de la zona esté más fuerte y más flexible.

Cuando vamos cumpliendo años, el cuerpo produce cada vez menos colágeno lo que reduce el grosor de la piel y la debilita. Además esto favorece la aparición de arrugas ya que el colágeno es el encargado de sujetar la piel.

Por tanto, ese estímulo para la creación de colágeno reduce el descolgamiento de la piel a la vez que mejora su aspecto externo.

¿Qué ventajas presentan los hilos tensores?

Las ventajas de este procedimiento frente a la cirugía tradicional se centran sobre todo en el menor tiempo de recuperación requerido.

Al ser una técnica menos invasiva y que no requiere anestesia general, puedes volver a tu vida normal sin problemas después de la sesión.

Además esto implica que puede ser la técnica de elección para personas que por patologías médicas o circunstancias personales especiales no pueden someterse a una cirugía tradicional.

Algunos pacientes pueden sentir unas mínimas molestias, enrojecimiento o inflamación pero no es lo más habitual. Con esta técnica resulta improbable el sangrado, la presencia de hematomas o la aparición de cicatrices visibles. Sí que puede suceder, en casos muy raros, la irritación, infección o que los hilos se vean a través de la piel. En ese caso, se retiran y el aspecto vuelve a ser el mismo que el anterior a la intervención.

¿En qué casos se recomienda esta técnica?

Dependiendo del tipo de hilos que se inserten, están indicados para reafirmar sin aportar volumen y también para redensificar el tejido. Por ejemplo, se utilizan mucho y con muy buenos resultados en personas con flacidez en la piel del cuello.

La técnica se realiza en una única sesión y se programa una siguiente visita para revisar su evolución.

Después de leer todo esto, ¿tienes curiosidad por saber si los hilos tensores podrían aplicarse con buenos resultados en tu caso?

No hay problema. Llámanos al Centro Karmele en Donostia y pregúntanos cualquier duda que te surja.

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