La piel, sobre todo la del rostro, refleja de forma evidente el paso de los años en el exterior.

Por supuesto, eso no tiene nada de malo, pero hay ocasiones en las que te gustaría que se mantuviera más firme y con un aspecto más joven. Entonces empiezas a buscar métodos de rejuvenecimiento y es en ese momento cuando aparece en escena la mesoterapia facial.

Hoy me gustaría explicarte algunos datos sobre esta técnica, qué es, para qué se utiliza y cuales son sus beneficios más evidentes.

Te lo cuento aquí.

La piel: cómo es su estructura

Antes de nada quiero enseñarte cuáles son las diferentes capas de la piel y cómo se distribuyen, para que puedas entender en qué consiste la mesoterapia.

La piel es el órgano más visible y más extenso de nuestro cuerpo. Forma la primera línea de defensa contra las agresiones externas y presenta numerosos receptores que captan y transmiten sensaciones al cerebro como el dolor, la temperatura, etc.

La piel se estructura en capas. Las tres principales son la epidermis, la dermis y la hipodermis. Estos estratos a su vez se componen de diferentes subcapas. Es en la primera capa de la dermis donde vamos a inyectar las sustancias necesarias para tratar la piel con la mesoterapia.

¿Qué es la mesoterapia?

La mesoterapia es una técnica que utiliza la inyección de vitaminas, enzimas y otros compuestos que actúan en la piel y le aportan nutrientes beneficiosos para que luzca más sana y más firme.

La técnica se realiza mediante unas agujas muy finas que introducen el medicamento en la capa media de la piel. De este modo se consigue evitar que, debido a problemas circulatorios o de dificultades de absorción, el compuesto no llegue a las células de la dermis. Estas células se beneficiarán de manera directa de los nutrientes que estamos inyectando.

No hay una fórmula estándar que se utilice siempre cuando se realiza esta técnica. El producto dependerá de las necesidades a tratar.

¿Para qué se utiliza la mesoterapia?

Los beneficios de la mesoterapia facial incluyen muchos aspectos de mejora de la piel. Se emplea para mejorar problemas de flacidez y descolgamiento, consiguiendo aumentar la definición del óvalo facial.

También, según el tipo de compuesto que inyectemos, puede emplearse para el borrado de arrugas, reducir la hiperpigmentación, recuperación de marcas de acné y cicatrices...

La piel recupera su luminosidad, aumenta la densidad y se reafirma, mientras recupera su estructura.

Para realizar esta técnica son precisas varias sesiones. Emplearemos crema anestésica antes de las inyecciones y así se minimizará la incomodidad del procedimiento.

Los efectos son duraderos y la mejoría comienza a apreciarse desde la primera sesión.

De todas formas, como siempre te decimos en el centro Karmele de Donostia, lo mejor es que hables con nosotras para que podamos informarte mejor de si esta es la técnica apropiada en tu caso.

Llámanos o pásate por el centro y te explicaremos todos los detalles.

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