Existen innumerables técnicas de masaje, la mayoría de nombre desconocido para los consumidores. Pero hay una que casi cualquier persona conoce, aunque solo sea por su nombre. Esa técnica tan popular es el drenaje linfático.

Aún así, por más que su nombre sea de uso corriente, habrá muchas personas que no sepan en qué consiste el drenaje linfático manual y cuáles son sus beneficios. Por eso, para aclarar este concepto, hoy voy a explicarte aquí cómo funciona esta técnica.

El sistema linfático es uno de esos héroes silenciosos que, desde la sombra y sin llamar mucho la atención, ayuda a nuestro organismo a librarse de desechos y líquidos que no necesitamos y que entorpecen el buen funcionamiento de nuestro sistema inmune, entre otros. Cuando este sistema no funciona de forma correcta y se congestiona, nuestro cuerpo se hincha y acumulamos toxinas y líquidos que nos hacen sentirnos enfermos y bajos de energía.

Pero ¿qué es el sistema linfático?

En pocas palabras, el sistema linfático es una red formada por vasos y nódulos, los ganglios, que recorren todo nuestro cuerpo recogiendo el exceso de líquido del espacio que queda entre las células. Ese líquido, que lleva en su interior proteínas demasiado grandes para ser eliminadas hacia los capilares, es lo que llamamos la linfa. Las proteínas hacen que se acumule agua en el espacio entre las células, creando edema o inflamación.

Además de estas proteínas, el sistema linfático recoge células muertas, productos de desecho, virus y bacterias, además de agua y grasas. Todo un método muy eficaz de retirada de restos innecesarios.

Este sistema es capaz de filtrar unos dos o tres litros de linfa al día. Mediante el masaje de drenaje linfático podemos incrementar el volumen de linfa que fluye por el sistema.

Los vasos linfáticos presentan válvulas antirretorno, es decir, la linfa solo puede fluir en una dirección. Entre una válvula y la siguiente se encuentra una pequeña estructura rodeada de fibras musculares. Cuando se llena de linfa, se activan estas fibras para impulsarla hacia delante. De este modo, se crea una reacción en cadena que permite el avance del líquido linfático a través del sistema.

Todos los vasos linfáticos desembocan en los ganglios. Estos son pequeñas estructuras repartidas por todo el cuerpo y encargadas de filtrar la linfa. Otra de sus funciones, además, es crear linfocitos, células del sistema inmune encargadas de luchar contra los agentes patógenos.

¿Cómo funciona el drenaje linfático?

El drenaje linfático manual, realizado con las manos por un profesional, provoca el estímulo de esas fibras musculares que rodean los vasos linfáticos. De este modo se incrementa el flujo de la linfa.

En los ganglios, además del filtrado, se produce reabsorción de parte del líquido que hay en la linfa. Esta se vuelve más densa y se aumenta la resistencia a la circulación.

El drenaje linfático ayuda a vencer esa resistencia y a la correcta circulación del líquido linfático.

Gracias a ello, la función inmune se incrementa, toxinas y productos de desecho se eliminan de los tejidos y son filtradas en los ganglios e, incluso, aumenta la producción de linfocitos o células defensivas.

Nosotras llevamos mucho tiempo en el centro realizando esta técnica, que es una terapia muy apreciada por nuestras clientas. Podemos explicarte sin problema los beneficios que te aportará. Llámanos y recibe la información que necesites.

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