Los beneficios de las diferentes técnicas de masaje son de sobra conocidos por todos.

El masaje se practica desde hace mucho tiempo y es uno de los pilares de la medicina tradicional oriental y occidental.

Precisamente debido a su amplia difusión, existen multitud de procedimientos diferentes.

Hoy me gustaría centrarme en este artículo en un tipo de masaje facial, quizá no demasiado conocido pero que ofrece resultados muy positivos para la salud y la belleza: el Kobido o masaje facial japonés.

¿Qué es el Kobido?

Es importante precisar que no cualquier masaje facial japonés es Kobido.

Este procedimiento fue creado hace más de quinientos años por dos maestros de Anma, el masaje tradicional realizado en Japón.

Durante todo este tiempo ha evolucionado sin perder la esencia de su origen, convirtiéndose en una de las técnicas más avanzadas de masaje facial.

Este tipo de masaje se dio a conocer al mundo cuando uno de sus aprendices, Shogo Mochizuki, comenzó a enseñar la técnica en Estados Unidos.

La historia del Kobido

Para entender los orígenes de este tipo de masaje, debemos comprender la historia de Anma, la técnica de masaje realizada tradicionalmente en el país nipón.

Antes de la aparición del Shiatsu y de que se introdujeran en su cultura los masajes occidentales, Anma era el único estilo presente en Japón. Esta técnica había llegado desde China y se basaba en los principios de su medicina tradicional.

Es posible encontrar fuentes que lo sitúan mucho antes en las regiones de Nepal, Tibet y norte de India.

La historia cuenta que en el año 1472, dos maestros de Anma se enfrentaron en algo parecido a una competición de masajes faciales y ambos, reconociendo las habilidades de su contrario, decidieron crear este estilo de masaje, el Kobido, compuesto por 48 técnicas diferentes, muy avanzadas para su época.

Este masaje ha permanecido fiel a sus orígenes pese a haber sabido adaptarse a los nuevos tiempos y sus avances.

¿Cuál es la base de este masaje facial?

El Kobido se basa en la creencia de que la belleza proviene del equilibrio entre la salud emocional, física y espiritual.

Este masaje ayuda a prevenir el envejecimiento de la piel del rostro.

Sus beneficios van desde la mejora de la hidratación de la piel hasta la prevención de arrugas y manchas, eliminación de toxinas y equilibrio de la energía vital.

Además consigue tratar las zonas de tensión muscular, reduciendo la aparición de arrugas. Mejora la circulación sanguínea y linfática, facilitando el drenaje de los tejidos así como la nutrición de las células.

También se considera una técnica muy favorable para el tratamiento del estrés ya que procura un efecto relajante en el paciente. Se combina con técnicas de digitopresión y tratamiento de los meridianos presentes en la acupuntura lo que consigue potenciar sus efectos.

Todo ello sumado consigue que sea un tratamiento muy recomendable para el rostro, sobre todo a nivel preventivo.

¿Conocías esta técnica de masaje facial? Seguro que te resulta atrayente.

Puedes comprobar por ti misma sus efectos en Donostia, en el Centro Karmele.

No lo dudes y, si te interesa, consúltanos sin ningún compromiso.

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