Ese día que has dormido fatal se nota en la cara, eso no es ningún secreto. Un poco de corrector de ojeras y listo, ¿verdad?

Siento decirte que las consecuencias de una falta de sueño reparador en tu salud no se solucionan tapando las ojeras.

Es vital que des al sueño la importancia que tiene para mantener un estilo de vida saludable y un buen aspecto físico.

Sobre todo, sueño de calidad. El sueño profundo es ese que te hace sentir descansado y con energía al despertar.

¿Cuáles son los tres pilares de una buena salud?

Una salud resistente que te permite vivir la vida que deseas se sustenta en varios pilares.

Los tres principales, esos que deben estar en equilibrio si quieres mantener la energía y vivir de forma plena son los siguientes:

  • Una alimentación correcta
  • Movimiento para mantener el cuerpo en marcha
  • Un proceso de sueño reparador para ayudar al organismo a recuperarse del desgaste diario

Este triángulo debe estar equilibrado para una vida saludable.

En este artículo de hoy me gustaría hablarte del sueño y su influencia en la salud.

¿Qué ocurre cuando estás durmiendo?

Dormir no es una pérdida de tiempo, a pesar de que algunas personas con un estilo de vida muy activo piensen que pueden aumentar su jornada laboral restando horas al sueño.

Mientras duermes, el cerebro se recupera. Así que si no se duerme lo suficiente las neuronas degeneran y puede llegar a producirse daño cerebral.

Cuando dormimos, la eliminación de desechos acumulados en el cerebro se dispara. Si no dormimos lo suficiente acumulamos toxinas perjudiciales que llevan a la aparición de enfermedades como el Alzheimer.

El cerebro procesa durante el sueño la información obtenida mientras estamos despiertos, por lo que mantener un sueño reparador es vital para los procesos de aprendizaje y la productividad en el trabajo.

Los procesos metabólicos del cuerpo también deben recuperarse mientras dormimos.

Los ritmos circadianos, es decir, esos relojes biológicos que el organismo necesita para cumplir con sus funciones, se desajustan cuando no dormimos lo suficiente.

Esos desajustes mantenidos durante mucho tiempo provocan consecuencias en el cuerpo: se eleva la tensión arterial, se desajusta el sistema hormonal, aumenta el estrés y la inflamación y se eleva el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes.

Horas de sueño profundo recomendadas

Se han realizado numerosos estudios para determinar cuántas horas necesitamos dormir según nuestra edad.

Las recomendaciones son orientativas, ya que cada persona tiene necesidades diferentes pero es importante no reducir el sueño por debajo de un límite mínimo.

Los adultos deberían dormir entre siete y nueve horas, aunque en condiciones especiales, como durante una enfermedad o en el embarazo, puede que esta cantidad sea insuficiente.

Consejos para mejorar el sueño

Hay ciertos consejos sencillos que pueden ayudarte a dormir mejor.

Por ejemplo, reducir la temperatura de la habitación en la que descansas o eliminar la luz son medidas fáciles de realizar y que pueden ayudarte a descansar mejor y recuperar un ritmo de sueño más saludable.

Evitar ruidos, no utilizar aparatos electrónicos como móviles u ordenadores justo antes de ir a dormir, mantener rutinas y horarios estables para ir a la cama y evitar comer dos o tres horas antes de acostarse son otras pautas fáciles que deberías probar si tienes problemas de sueño.

Recuerda que una buena calidad de sueño es trascendental para mantenerte sano y eso se nota en la cara.

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