
La eliminación de vello con Luz Pulsada, al contrario que otras técnicas tradicionales, es un método que no sólo suprime el crecimiento capilar, sino que además mejora la textura de la piel y le aporta una suavidad adicional evitando las molestas complicaciones de otros procedimientos clásicos, como la inflamación o foliculitis y el enquistamiento de los folículos.
El resultado es una eliminación de más del 80% del vello en la zona tratada al término del tratamiento.
El porcentaje restante es prácticamente inapreciable, y se trata de pelos muy rubios o blancos.